Hoy no quiero dormir, ni despertar.
No quiero comer ni hacer dieta.
No quiero ser pro ni ser contra, hoy no.
Hoy no quiero sonrisas, no quiero llorar.
No quiero quedarme ni viajar.
Hoy no quiero guerra ni paz, hoy no.
Hoy no quiero ser joven, no quiero ser mamá.
desastre de mujer
miércoles, 4 de julio de 2012
jueves, 25 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
Un botón menos
Primero, tengo mil historias que quedaron en el teclado (léase: tintero) de la corta pero linda época de vacaciones; pero esto TENÍA que escribirlo.
Desde al año 2010 vengo subiendo desproporcionada de peso, y aunque mi último recurso (1 mes en el gimnasio) no funcionó -lo cual debió hacerme gritar de la frustración- no he hecho nada más al respecto.
Hoy en la tarde, regresando de almorzar sucedió lo inesperado: no hice ningún movimiento brusco, pero el botón de mi pantalón salió volando. No es que nunca me haya pasado -de hecho, esta sería la tercera vez que hago saltar el botón de mi pantalón en los últimos 2 años-, el problema es ¡que este pantalón es la talla más grande que he usado en mi vida! Hacer saltar el botón de un pantalón talla 26 en una etapa post depresiva (cuando me deprimo no como) es normal, pero hacer saltar el botón de un patalón talla 30...es imperdonable.
No es que tenga algo en contra de SER gordita. De hecho serlo no tiene por qué ser algo catastrófico, pero darte cuenta que estás usando 2 ó 3 tallas más de lo que siempre usas, vamos, a todas nos afecta. O que si te faltan pantalones ya no sea tu hermana menor la que te preste sino tu mamá es algo que te da qué pensar, sobre todo si absolutamente todo es culpa de tu propio descuido.
Así que he decidido abrir mi mente, dejar de lado los prejuicios de que sólo las huecas hacen dieta -aunque sólo las huecas hablan todo el día de dietas (cuando no son nutricionistas, claro)- y empezaré una dieta.
Cuando juego "yo nunca" difícilmente se me ocurre qué decir, pero ahora sé que nunca podré jugar y decir -a partir de hoy- que yo nunca he hecho dieta.
Así que aquí vamos en esta nueva aventura. Iré de lo más fácil a lo más difícil:
- Dejar toda clase de dulces. Esto es lo más fácil pues no suelo comer golosinas ni nada dulce.
- Beber mucha agua. Esto es un poco más complicado pero he ideado la forma de engañarme a mí misma. Comprar agua embotellada en raciones de un litro y dejarla al lado de mis libros me obligará a llevarla a la universidad y allá, lo aburrido de las clases hará el resto. Días de clase mañana y tarde harán que sin darme cuenta beba 2 litros diarios.
- Montar bicicleta. Esto no presenta por sí mismo mayor reto, excepto porque mi novio me lleva y recoge de la universidad varias veces a la semana. Sin embargo ahora puedo hacerlo sin mayor complicación porque su moto está en el taller.
- Dejar las frituras: Esto es lo más difícil de todo. Empezaré por no gastar ni un sol en frituras. Esa única regla me libera por lo menos de un 50% de lo frito que como (que es bastante en realidad).
- Tomar un abundante desayuno: Esto hará que disminuya mi ración del almuerzo y la cena sólo se limite a una infusión y un sándwich de pan integral.
- Tener siempre a la mano snacks: Pero estos tienen que ser bajos en calorías y ricos en fibras. De esta manera en lugar de sobrecargar mi organismo, le haré un favor mejorando la digestión.
sábado, 9 de julio de 2011
Según mi humilde opinión

A medida que el conocer "de todo un poco" se hace más accesible, parece ser que el destino inexorable de nuestras convicciones más firmes es relativizarse. Es tan así que lo que antes conocía como conversación era un intercambio de pareceres y ahora se ha convertido en un concurso de quién conoce el caso más extremo.
Quizás está bien que sea así, quizás no.
Lo que pasa es que no puedo evitar extrañar que todo sea finito, comprensible. Donde bastaba preguntarle a un adulto para salir de dudas y ganar la apuesta.
No sé si es a esto a lo que llaman madurar: pasarte una vida formando lo que serás para luego salir al mundo y darte que cuenta de que eso, también, depende. Sinceramente dan ganas de encerrarse lejos de todo, en un mundo estructurado donde los filósofos y los físicos eran quienes interpretaban el lenguaje universal. Un lenguaje que más que nunca se escapa de nuestro entendimiento, y que hasta las leyes naturales, las más implacables leyes, cuyo brazo alcanzaba toda la realidad, no son más que un caldo de cultivo para descubrir una nueva teoría conspiracionista.
Desde siempre, el hombre ha sido la realidad más difícil de estudiar y de entender, por lo complejo e ilimitado de su alcance. Ahora, que su imperio ha llegado a tocar hasta lo más íntimo del mundo físico, ha huaqueado la genética, ha transformado lo muerto en vivo, ha descubierto y vuelto a ocultar a su gusto y capricho, todo ha vuelto a ser desconocido y difícil de descifrar, de conocer.
En medio de todo este caos, me es un trabajo hercúleo mantener una opinión sobre algo, lo que sea. Ya ni siquiera me disgusta la comida que me hacía hacer caras cuando era chica. Y puede que eso esté bien, o puede ser que no.
Escucharme a mí misma reflexionando de este modo me hace preguntarme si de verdad esos hombres de la edad moderna que escribían y reflexionaban y argumentaban y morían por sus teorías y sus perspectivas de cualquier realidad (política, social, económica, moral) existieron, o son mitos construidos sobre los ecos, libros de historia escritos por los ganadores.
Mientras tanto, en cada tema importante, en cada cuestión planteada, donde la relatividad es ama y señora, sólo queda ofrecer a los demás una humilde opinión, que cada vez, se vuelve más humilde.
miércoles, 22 de junio de 2011
En un mar de finales.

-¡Ojalá no hubiera llorado tanto! --dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida--. ¡Supongo que ahora recibiré el castigo y moriré ahogada en mis propias lágrimas! ¡Será de veras una cosa extraña! Pero todo es extraño hoy.
Comenzaron los finales. Ya se lo que están pensando ¿por qué no estudias en lugar de escribir en tu blog? Quizá tengan razón; pero, el lenguaje refleja el pensamiento y mis pensamientos son tan negativos que debo dejarlos salir.
En estos finales, hay en particular un curso que temo mucho no aprobar; no porque no lo sepa, no porque sea difícil, sino porque ya lo he desaprobado sin lo anterior y no siento imposible que pueda volver a suceder. Es el más peligroso de todos: primero porque tiene la capacidad de alargar mi carrera un año más, por lo menos; segundo, porque tiene la capacidad de desmoralizarme durante todos los demás exámenes, porque es el primero, y si me va mal, todo me irá mal.
Siempre he pensado que se trabaja mejor bajo presión (sufro de procrastinación severa) pero nunca pensé que llegaría el día en que la presión sería tanta (también de exageración) que sería capaz de hacerme sentir pequeña e impotente.
Puedo haber pasado mis 20, pero aún soy una niña; y esta niña daría cualquier cosa por una mamá que le diga que hacer. ´
Tengo, en menos de una semana, quizás los finales más decisivos en muuucho tiempo y sin embargo he dormido más de 11 horas en una sola noche.
Si el dolor forma el carácter, pues creo que es hora de confesar que he sido muy feliz durante mis años universitarios. Estoy en un dilema cuya única solución es sentarme y estudiar lo que pueda; pero estoy tan asustada del fracaso que preferiría no estudiar y atribuirle a eso mi derrota, que estudiar y aún así no obtener buenos resultados.
Lo sé, lo sé, estoy ahogandome en un vaso de agua, todo el mundo da finales difíciles; pero esta sensación más que ahogarme en un vaso de agua, es de una alicia, pequeña, ahogándose en sus propias lágrimas.
Lo sé, lo sé, estoy ahogandome en un vaso de agua, todo el mundo da finales difíciles; pero esta sensación más que ahogarme en un vaso de agua, es de una alicia, pequeña, ahogándose en sus propias lágrimas.
jueves, 16 de junio de 2011
el amor te vuelve idiota
Y no es que cuando nos enamorados nos sintamos idiotas, son los demás quienes ven al enamorad@ comportarse como un inadaptado.
¿Por qué idiotez? ¿se asemejan tanto? las cosas tiernas, dulces y ridículas las hacemos una y otra y otra vez... siempre que nos enamoramos.
Pero, cuando el amor acaba, el corazón se rompe y nuestro compañero de idioteces deja de ser especial, esas idioteces, ridiculeces y cursilerías toman su verdadera dimensión: en medio de nuestro sufrimiento y despecho podemos ver el "estado de idiotez" que algunos percibían.
Sin embargo, cuando el despecho pasa y nuestras emociones vuelven a estar en cero, las cosas pasadas vuelven a ser lindas, aún cuando ya no haya amor. Entonces, ¿es objetivo ver al amor de otros como "un estado de idiotez"? ¿no será una apreciación movida por nuestra mezquindad, nuestra soledad?
Que quede claro que estamos hablando de un enamoramiento común y mortal. Es totalmente cierto que también hay quienes en nombre del amor hacen cojudez y media; que usan el "amor" como justificación para portarse como personas desequilibradas o hasta como delicuentes. No, no; no es ese el estado de idiotez del que hablamos.
Las estupideces de amor son las muestras más sinceras del cariño y la alegría que nos produce compartir algo. Y no se limitan al novio o novia: los juegos con nuestros padres, hermanos y hasta mascotas, están impregnados de ridiculez. Atrás quedaron las solemnes muestras de afecto, los enredados poemas barrocos, las serenatas elegantes. Cualquiera puede ser, ahora, un artista exponente de la estupidez del amor. Basta con ver los estados de facebook o los videos en youtube. Se aplaude el verdadero talento y la creatividad, claro; pero no hay que negar que todos pasamos por ahí.
Aquellos que se precian de fríos, distantes, solitarios, inconmovibles, son quienes al final del día nos muestran de manera más explícita las contradicciones del amor.
Que quede claro que estamos hablando de un enamoramiento común y mortal. Es totalmente cierto que también hay quienes en nombre del amor hacen cojudez y media; que usan el "amor" como justificación para portarse como personas desequilibradas o hasta como delicuentes. No, no; no es ese el estado de idiotez del que hablamos.
Las estupideces de amor son las muestras más sinceras del cariño y la alegría que nos produce compartir algo. Y no se limitan al novio o novia: los juegos con nuestros padres, hermanos y hasta mascotas, están impregnados de ridiculez. Atrás quedaron las solemnes muestras de afecto, los enredados poemas barrocos, las serenatas elegantes. Cualquiera puede ser, ahora, un artista exponente de la estupidez del amor. Basta con ver los estados de facebook o los videos en youtube. Se aplaude el verdadero talento y la creatividad, claro; pero no hay que negar que todos pasamos por ahí.
Aquellos que se precian de fríos, distantes, solitarios, inconmovibles, son quienes al final del día nos muestran de manera más explícita las contradicciones del amor.
Y es que el amor nos mueve por dentro, nos desestabiliza, nos hace más fuertes. Nos libera. Hace frente a miedos y prejuicios, a dudas y a incomodidades. Rompe los moldes y los repite. Nos hace experimentar lo más propio e íntimo, compartido. Nos une a uno y a todos a la vez.
Quizás está bien ser idiota de vez en cuando, así puedes ver todo distinto a como lo ves siendo "coherente", "consecuente", "racional".
Una cosa es cierta: el amor te vuelve idiota; pero las idioteces que hiciste por amor siempre te seguirán robando una sonrisa.
Quizás está bien ser idiota de vez en cuando, así puedes ver todo distinto a como lo ves siendo "coherente", "consecuente", "racional".
Una cosa es cierta: el amor te vuelve idiota; pero las idioteces que hiciste por amor siempre te seguirán robando una sonrisa.
viernes, 16 de octubre de 2009
miles de cambios
Después de mi apoteósica primera entrada di por satisfecho mi capricho de hacer blog y oh! laguna mental! lo olvidé. Esto hasta que hoy que, conversando sobre problemas del corazón con una amiga, recordé cuando mi novela personal solía titularse desastre de mujer.
Este 2009 fue un mal año para volverme blogger porque pasé de vivir en una pensión universitaria con mi eterna roommate, amiga del colegio y confesa chiquivieja a mi nueva y flamante casa, construida por mi papá en su afán de darme "lo que él nunca tuvo".
Todo este proyecto me trajo más de un dolor de cabeza, comenzando porque tuve que mudarme cuando aún no se terminaba de construir y sólo tenía un cuarto hecho. Mi rabieta no se hizo esperar. Era obvio, en pleno calor piurano y a falta de un tanque elevado, durante un mes del verano tuve que bañarme a punta de tina y manguera mientras cantaba: ma-ri-mar auuuu! costeñita soy! Esta y otras viscisitudes fueron pasando a medida que pasaban los meses. Sin embargo, el servicio necesario para mantener al día este blog recién pude obtenerlo este mes. Firmar el contrato con la telefónica se sintió increíble. Todo era felicidad. A esto había que sumarle que mi casa ya se estaba llenando de inquilinos lo cual siempre es bueno aunque no sea económicamente hablando; de todos modos ya no vivía sola.
Ya de esto un par de semanas han pasado. No actualicé el blog inmediatamente porque he estado muy metida en asuntos de la universidad y -sí, créanlo- de mi facultad, pero esa es otra historia...
Este 2009 fue un mal año para volverme blogger porque pasé de vivir en una pensión universitaria con mi eterna roommate, amiga del colegio y confesa chiquivieja a mi nueva y flamante casa, construida por mi papá en su afán de darme "lo que él nunca tuvo".
Todo este proyecto me trajo más de un dolor de cabeza, comenzando porque tuve que mudarme cuando aún no se terminaba de construir y sólo tenía un cuarto hecho. Mi rabieta no se hizo esperar. Era obvio, en pleno calor piurano y a falta de un tanque elevado, durante un mes del verano tuve que bañarme a punta de tina y manguera mientras cantaba: ma-ri-mar auuuu! costeñita soy! Esta y otras viscisitudes fueron pasando a medida que pasaban los meses. Sin embargo, el servicio necesario para mantener al día este blog recién pude obtenerlo este mes. Firmar el contrato con la telefónica se sintió increíble. Todo era felicidad. A esto había que sumarle que mi casa ya se estaba llenando de inquilinos lo cual siempre es bueno aunque no sea económicamente hablando; de todos modos ya no vivía sola.
Ya de esto un par de semanas han pasado. No actualicé el blog inmediatamente porque he estado muy metida en asuntos de la universidad y -sí, créanlo- de mi facultad, pero esa es otra historia...
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