viernes, 16 de octubre de 2009

miles de cambios

Después de mi apoteósica primera entrada di por satisfecho mi capricho de hacer blog y oh! laguna mental! lo olvidé. Esto hasta que hoy que, conversando sobre problemas del corazón con una amiga, recordé cuando mi novela personal solía titularse desastre de mujer.
Este 2009 fue un mal año para volverme blogger porque pasé de vivir en una pensión universitaria con mi eterna roommate, amiga del colegio y confesa chiquivieja a mi nueva y flamante casa, construida por mi papá en su afán de darme "lo que él nunca tuvo".

Todo este proyecto me trajo más de un dolor de cabeza, comenzando porque tuve que mudarme cuando aún no se terminaba de construir y sólo tenía un cuarto hecho. Mi rabieta no se hizo esperar. Era obvio, en pleno calor piurano y a falta de un tanque elevado, durante un mes del verano tuve que bañarme a punta de tina y manguera mientras cantaba: ma-ri-mar auuuu! costeñita soy! Esta y otras viscisitudes fueron pasando a medida que pasaban los meses. Sin embargo, el servicio necesario para mantener al día este blog recién pude obtenerlo este mes. Firmar el contrato con la telefónica se sintió increíble. Todo era felicidad. A esto había que sumarle que mi casa ya se estaba llenando de inquilinos lo cual siempre es bueno aunque no sea económicamente hablando; de todos modos ya no vivía sola.

Ya de esto un par de semanas han pasado. No actualicé el blog inmediatamente porque he estado muy metida en asuntos de la universidad y -sí, créanlo- de mi facultad, pero esa es otra historia...