
-¡Ojalá no hubiera llorado tanto! --dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida--. ¡Supongo que ahora recibiré el castigo y moriré ahogada en mis propias lágrimas! ¡Será de veras una cosa extraña! Pero todo es extraño hoy.
Comenzaron los finales. Ya se lo que están pensando ¿por qué no estudias en lugar de escribir en tu blog? Quizá tengan razón; pero, el lenguaje refleja el pensamiento y mis pensamientos son tan negativos que debo dejarlos salir.
En estos finales, hay en particular un curso que temo mucho no aprobar; no porque no lo sepa, no porque sea difícil, sino porque ya lo he desaprobado sin lo anterior y no siento imposible que pueda volver a suceder. Es el más peligroso de todos: primero porque tiene la capacidad de alargar mi carrera un año más, por lo menos; segundo, porque tiene la capacidad de desmoralizarme durante todos los demás exámenes, porque es el primero, y si me va mal, todo me irá mal.
Siempre he pensado que se trabaja mejor bajo presión (sufro de procrastinación severa) pero nunca pensé que llegaría el día en que la presión sería tanta (también de exageración) que sería capaz de hacerme sentir pequeña e impotente.
Puedo haber pasado mis 20, pero aún soy una niña; y esta niña daría cualquier cosa por una mamá que le diga que hacer. ´
Tengo, en menos de una semana, quizás los finales más decisivos en muuucho tiempo y sin embargo he dormido más de 11 horas en una sola noche.
Si el dolor forma el carácter, pues creo que es hora de confesar que he sido muy feliz durante mis años universitarios. Estoy en un dilema cuya única solución es sentarme y estudiar lo que pueda; pero estoy tan asustada del fracaso que preferiría no estudiar y atribuirle a eso mi derrota, que estudiar y aún así no obtener buenos resultados.
Lo sé, lo sé, estoy ahogandome en un vaso de agua, todo el mundo da finales difíciles; pero esta sensación más que ahogarme en un vaso de agua, es de una alicia, pequeña, ahogándose en sus propias lágrimas.
Lo sé, lo sé, estoy ahogandome en un vaso de agua, todo el mundo da finales difíciles; pero esta sensación más que ahogarme en un vaso de agua, es de una alicia, pequeña, ahogándose en sus propias lágrimas.
Pues es una situación que a nadie le gusta, yo acabo de pasar por lo mismo ayer y los nervios casi me traicionan; pero si bien es cierto ha personas que confían en nosotros y... si ellos confían en nuestra capacidad... ¿por qué nosotros no?... Date una oportunidad. Verás que ese curso lo vas a pasar. Saludos.
ResponderEliminarDe hecho eddo, ese curso lo pasé con una nota bastante alta. Pero no contaba con su astucia (las de mis otros profes). Jale dos más que me llevo automáticamente a marzo pues no abren ni en agosto ni en verano. Ni modo, a sacarle el provecho que se le pueda sacar a la situación. Besos!
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